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Peritaje de cheques y pagarés
Le reclaman un pagaré que dice no haber firmado, o que firmó por una cantidad distinta de la que ahora aparece. El peritaje caligráfico comprueba quién firmó, quién escribió el texto y si el documento se ha modificado después.
En corto · ¿Se puede demostrar que un pagaré está falsificado o alterado?
En muchos casos sí. Se comprueba si la firma es del titular comparándola con firmas auténticas suyas, si el texto y el importe los escribió la misma mano que firmó, y si hay raspados, añadidos o cifras retocadas. Para esto hace falta el documento original: la fotocopia borra la presión, el cruce de tintas y las marcas del papel, que es donde se ve la manipulación.
Los tres problemas más frecuentes
Casi todos los encargos sobre cheques, pagarés y letras de cambio que nos llegan se parecen a uno de estos tres. Puede que el suyo sea una mezcla de varios:
- La firma no es suya
- Alguien firmó por usted, imitando su firma o calcándola. Es lo que ocurre cuando se falsifica un talonario sustraído, o cuando un socio o un familiar firma en nombre de otro.
- El pagaré se firmó en blanco
- La firma sí es auténtica, pero el importe, la fecha o el beneficiario los rellenó después otra persona, y no por lo acordado. Aquí lo que se estudia no es la firma, sino el texto que la rodea.
- El documento se ha alterado
- El importe, la fecha o el nombre del beneficiario se han cambiado después de emitirlo: una cifra añadida delante, un raspado, un número retocado o una palabra sobreescrita.
Qué analizamos
Un cheque o un pagaré es un documento pequeño, pero da mucha información, porque reúne escritura de varias manos y en varios momentos. Estudiamos, según el caso:
- La firma del librador: si es auténtica, una imitación, un calco o una firma hecha sin intención de imitar. Se compara con firmas indubitadas de fechas próximas.
- La autoría del texto manuscrito: quién escribió el importe en cifra y en letra, la fecha, el lugar y el nombre del beneficiario. No siempre es quien firmó.
- La unidad de acto: si todo se escribió de una vez o hay partes añadidas después, con otro bolígrafo, otra tinta u otra mano.
- El cruce de trazos: qué se escribió antes y qué después, por la forma en que se superponen las tintas. Es clave en los pagarés firmados en blanco.
- Enmiendas y manipulaciones: raspados, borrados, cifras retocadas, un «1» convertido en «4», un dígito añadido delante del importe, o una discordancia entre lo escrito en número y en letra.
- Los endosos y el reverso: las firmas de la cadena de endosos, cuando se discute quién transmitió el efecto.
Por qué hace falta el original
En un peritaje de firmas se puede empezar por una buena fotografía. En cheques y pagarés, no: aquí el original pesa mucho más. La fotocopia y el escaneo aplanan el documento y hacen desaparecer justo lo que buscamos: el surco que deja la presión del bolígrafo, el brillo de una tinta frente a otra, el orden en que dos trazos se cruzan, las fibras levantadas de un raspado y el fondo de seguridad impreso del propio efecto, que suele quedar dañado cuando alguien borra encima.
Si el original está en el banco o depositado en el juzgado, no es un problema: su abogado puede pedir que se aporte a las actuaciones o que se nos permita examinarlo allí donde esté, y nos desplazamos a estudiarlo sin que el documento salga de su sitio.
Qué material hace falta
- El cheque o pagaré original, o acceso a él donde esté depositado. Si solo tiene copia, empecemos por ahí y lo valoramos.
- Al menos diez firmas indubitadas del supuesto firmante, de fechas cercanas a la del documento: contratos, nóminas, recibos, documentos bancarios, el DNI, escrituras.
- Si se discute quién escribió el texto, escritos manuscritos —no solo firmas— de las personas a las que se atribuye: cifras y números, sobre todo.
- El contexto: si hubo un pagaré en blanco, qué se pactó, qué talonario era, quién tenía acceso. No es dato jurídico, pero orienta el estudio.
La firma del avalista: el caso que más veces se discute y menos se explica
Cuando una empresa no paga un pagaré, el tenedor va contra quien avaló. Y es entonces cuando aparece la discusión: una persona sostiene que nunca avaló nada, o que firmó como administrador de la sociedad y no en su propio nombre. Lo primero es un peritaje; lo segundo, no, y conviene no confundirlos porque se paga el mismo dinero por una respuesta que no sirve.
Si lo que se niega es la firma, el estudio es el de siempre, con una particularidad propia del aval: la firma del avalista suele estar al dorso o en un espacio minúsculo junto a la palabra «por aval», y se hace deprisa, de pie y sobre un documento pequeño que no se apoya bien. Sale una firma corta y abreviada, con poca materia gráfica. Eso no impide peritarla, pero obliga a pedir material de comparación del mismo tipo: otros efectos avalados, recibos, albaranes, impresos bancarios rellenados con prisa. Compararla con la firma amplia de una escritura notarial lleva a divergencias que no significan nada.
Si lo que se discute es en qué concepto se firmó —en nombre propio o en nombre de la sociedad—, eso no se resuelve estudiando el trazo. La firma de una persona es la misma firme como firme; que obligue a él o a su empresa depende de lo que el documento exprese y de la representación que tuviera, y es una cuestión jurídica de su abogado. Lo decimos aunque nos quite el encargo.
Sí hay un caso intermedio que se perita. Cuando el aval se añadió al documento después de que el firmante lo entregara —la palabra «por aval» escrita más tarde junto a una firma que estaba puesta para otra cosa, o un espacio que se rellenó luego—, eso deja rastro y se examina con el original: el cruce de trazos, la distinta tinta, el renglón que esquiva la firma, el relieve. Es el mismo trabajo que en los documentos alterados.
La letra de cambio y la cadena de endosos
La letra de cambio llega menos que el pagaré, pero cuando llega trae un problema que los demás documentos no tienen: muchas firmas de muchas manos sobre un papel muy pequeño. El librador, el aceptante, el avalista y, al dorso, la cadena de endosantes, cada uno con su firma en una casilla estrecha y a veces unos encima de otros.
Lo que se pide en estos casos no es casi nunca «¿es auténtica esta firma?» a secas, sino preguntas que se responden mejor:
- ¿Las firmó todas la misma mano? Es la pregunta más rentable del dorso de una letra. Cuando una cadena de endosos se fabrica, la fabrica una persona, y varias firmas seguidas hechas por el mismo autor comparten presión, inclinación, ritmo y manera de colocarse respecto de la raya. Eso es detectable, y no exige atribuir ninguna de ellas a nadie en concreto.
- ¿En qué orden se pusieron? Donde dos firmas o una firma y un sello se tocan, se ve cuál está debajo. Con eso se reconstruye la secuencia real, que a veces no es la que dice el documento.
- ¿Se escribió el importe antes o después de aceptar? La letra aceptada en blanco y completada luego es el mismo problema que el pagaré en blanco, y se estudia igual.
Para todo esto hace falta el efecto original. En un documento de este tamaño, con firmas superpuestas, una fotocopia pierde justo lo único que permite ordenar los trazos.
Cuando el banco ya no tiene el original: el truncamiento
Este es el obstáculo que más sorprende a quien reclama, y conviene saberlo antes de encargar nada. Los cheques y pagarés que se cobran por el circuito bancario se tratan hoy por imagen: la entidad que lo recibe captura una imagen del documento y la que paga ya no ve el papel. El original se queda en la entidad presentadora, y pasado el tiempo de conservación puede no existir.
Dicho de otro modo: cuando usted descubre el problema meses después, puede que lo único disponible sea una imagen en blanco y negro, captada a baja resolución y pensada para leer cifras, no para estudiar trazos. Lo que se pierde con eso es casi todo lo que decide un peritaje de este tipo: la presión, el surco, el cruce de tintas, el fondo de seguridad del impreso, los raspados.
- Pida el original cuanto antes, por escrito y a través de su abogado, a la entidad que lo presentó al cobro, no solo a la suya. Es la gestión más urgente del caso, por delante del propio informe.
- Si solo hay imagen, pídala en el formato en que la entidad la guarda, no una impresión de una impresión. La diferencia entre el archivo original y un papel reimpreso es enorme.
- Que conste en el informe qué no se pudo examinar y por qué. La falta del original no es solo una limitación nuestra: es un dato del procedimiento, y el tribunal debe saber de quién dependía conservarlo.
Con una imagen de truncamiento se puede a veces trabajar sobre la forma y las proporciones, y llegar a una conclusión de probabilidad o a decir que no se puede concluir. Preferimos advertirlo antes de cobrar. Lo que sí se puede hacer con fotografías y lo que exige el papel está detallado en peritaje a distancia, con la lista de cómo fotografiar un documento para que la imagen sirva.
Buena parte de estos efectos nacen de una operación documentada aparte: un préstamo, un suministro, una obra. Si lo que se discute no es solo el pagaré sino el contrato que hay detrás, el planteamiento cambia y está en contrato con firma falsa. En el entorno del puerto y del polígono, donde los albaranes y los recibos se firman de pie y sobre cualquier superficie, contamos cómo trabajamos en Cartagena y el Campo de Cartagena.
El informe y el juicio
El informe explica, con imágenes y cotejos, qué se ha comprobado y con qué grado de certeza. Se aporta al procedimiento y, si el tribunal nos cita, comparecemos a ratificarlo y a responder a las preguntas de las partes. Cuando el material no da para una conclusión firme, lo decimos con esa misma claridad: un informe que afirma más de lo que el documento permite no aguanta la vista oral.
Una advertencia práctica: los plazos para oponerse en un juicio cambiario son muy cortos. Si ha recibido un requerimiento de pago, dígalo al llamarnos y lo tratamos con prioridad. De los plazos y de la estrategia procesal le informará su abogado; nosotros nos ocupamos de la parte técnica.
Conviene saber además que un cheque, un pagaré o una letra son documentos mercantiles, y que la falsificación de una firma en ellos se castiga con más pena que en un documento privado. Las penas y la diferencia entre la vía penal y la civil están en falsificar una firma: qué dice la ley; dónde se presenta la denuncia y qué llevar, en denunciar una firma falsificada.
Si lo que se discute es solo una firma, puede leer cómo se detecta una firma falsa. Si aparecen términos que no le suenan, están explicados en el glosario. Y si busca a alguien cerca, aquí contamos cómo trabajamos como perito calígrafo en Murcia y como perito calígrafo en Alicante.
Preguntas frecuentes sobre cheques y pagarés
¿Se puede peritar un pagaré con una fotocopia?
Para una primera valoración sí, pero para el informe necesitamos el original siempre que sea posible. En un pagaré importan cosas que la fotocopia borra: la presión del trazo, el orden en que se cruzan las tintas, los raspados y las marcas del papel. Muchas alteraciones solo se ven en el documento original.
Firmé el pagaré en blanco y lo rellenaron después. ¿Se puede demostrar?
En muchos casos sí. Se estudia si el texto y las cifras los escribió la misma mano que firmó, si la tinta y el bolígrafo son los mismos y cómo se cruzan los trazos del importe con los de la firma. También se puede analizar si el importe se escribió en un momento distinto del resto.
¿Se puede saber si han cambiado el importe de un cheque?
Sí, es uno de los estudios más habituales. Se buscan raspados, borrados, cifras retocadas o añadidas, diferencias entre el importe en número y en letra, y cambios de tinta o de mano. El fondo de seguridad del propio cheque suele delatar la manipulación.
Me han requerido de pago en un juicio cambiario y tengo pocos días. ¿Da tiempo al peritaje?
Avísenos en cuanto reciba el requerimiento y dígalo al llamar. Los plazos de oposición en el juicio cambiario son muy cortos, así que priorizamos estos encargos y le decimos enseguida si el material que tiene permite un informe. Los plazos concretos debe confirmárselos su abogado.
El cheque original lo tiene el banco o el juzgado. ¿Qué hago?
Es lo normal. Su abogado puede pedir que se aporte el original a las actuaciones o que se nos permita examinarlo donde esté depositado. Nosotros nos desplazamos a estudiarlo allí, con el material que haga falta, sin que el documento salga de su sitio.
Me reclaman un pagaré que avalé y yo no firmé nada. ¿Se puede peritar una firma tan pequeña?
Sí, aunque con una advertencia: la firma del avalista es corta, rápida y con poca materia gráfica, así que el material de comparación tiene que ser del mismo tipo —otros efectos, recibos, impresos bancarios— y no la firma amplia de una escritura. Con material adecuado se llega a conclusión; con dos firmas de escritura notarial, muchas veces no.
Firmé como administrador y me reclaman a mí personalmente. ¿Eso lo resuelve un peritaje?
No, y preferimos decirlo antes de cobrar. La firma es la misma firme en nombre propio o en nombre de la sociedad; que obligue a usted o a su empresa depende de lo que exprese el documento y de la representación que tuviera, y es una cuestión jurídica. Lo que sí peritamos es si la palabra «por aval» o el concepto se añadieron después.
El banco dice que ya no tiene el pagaré original, solo una imagen. ¿Puedo hacer algo?
Puede, pero deprisa. Pida el original por escrito y a través de su abogado a la entidad que lo presentó al cobro, no solo a la suya: en el circuito bancario el original se queda allí y tiene un tiempo de conservación. Si solo queda la imagen, pídala en el formato en que la guarda la entidad, no impresa, y cuente con que el alcance del informe será menor.
Al dorso de una letra hay cuatro endosos y creo que son inventados. ¿Se puede demostrar?
Es uno de los estudios con mejor resultado, porque la pregunta útil no es a quién atribuir cada firma sino si varias las hizo la misma mano. Cuatro firmas seguidas hechas por un mismo autor comparten presión, inclinación y ritmo, y eso se detecta. Hace falta el efecto original: con firmas tan pequeñas y superpuestas, una fotocopia no sirve.
Actualizado el · Esteban Saura, perito calígrafo colegiado nº 4828