Pericial caligráfica · Escritos anónimos · Desde 1996
Peritaje de cartas y escritos anónimos
Notas en el buzón, pintadas en el portal, cartas en el trabajo, mensajes dejados en el parabrisas. Quien escribe un anónimo intenta no ser reconocido, y casi siempre deforma su letra para conseguirlo. El peritaje caligráfico compara ese escrito con la escritura de la persona o personas sospechosas y determina si salió de esa mano.
En corto · ¿Se puede saber quién escribió un anónimo?
Sí, siempre que haya con quién comparar. El peritaje no identifica a un desconocido entre toda la población: lo que hace es confirmar o descartar a una persona concreta, comparando el anónimo con escritos auténticos suyos. Funciona incluso cuando la letra está disimulada, porque el disimulo no se sostiene: los gestos automáticos, las proporciones y la forma de enlazar reaparecen a lo largo del texto. Si el anónimo es manuscrito y hay sospechoso, hay estudio posible.
Qué se puede averiguar y qué no
Conviene decirlo al principio, porque es donde más se confunde la gente con lo que ve en las películas. El peritaje caligráfico no es una base de datos de letras:
- Sí se puede
- Determinar si el anónimo lo escribió una persona concreta de la que tenemos escritos auténticos. Es decir: atribuirlo a un sospechoso o descartarlo, que muchas veces es lo que el cliente necesita.
- Sí se puede
- Establecer si varios anónimos recibidos en fechas distintas salieron de la misma mano, aunque no sepamos de quién. Eso ya reduce el problema y a veces ordena el relato de lo que está pasando.
- No se puede
- Dar un nombre partiendo de cero, sin sospechosos y sin material de comparación. Sin indubitados no hay cotejo.
- No se puede
- Deducir del texto la edad exacta, el sexo o la profesión de quien escribió. Hay quien lo promete; nosotros no, porque no se sostiene técnicamente ante un tribunal.
La letra disimulada y lo que la delata
Quien escribe un anónimo sabe que su letra puede identificarle, así que la cambia: escribe en mayúsculas de imprenta, inclina al contrario, agranda, finge torpeza o usa la mano izquierda si es diestro. Lo que no sabe es que la escritura es un gesto automático aprendido durante años y que el control voluntario se cansa enseguida. Eso deja rastros muy característicos:
- Vuelve la mano. El disimulo se mantiene en las primeras líneas y se va soltando. En la segunda mitad del texto suelen reaparecer las formas habituales del autor.
- Lentitud y temblor impropios. Una letra deformada a propósito se escribe despacio y con tensión: trazos titubeantes, retoques, presión irregular. No se parece al temblor de una persona mayor o enferma, que es otra cosa y se distingue.
- Lo que nadie piensa en disimular. Las proporciones entre letras altas y bajas, la separación entre palabras, los márgenes, la caída de la línea, dónde se pone el punto de la i, cómo se cruza la t, cómo se enlaza o no se enlaza. Son automatismos: se cambia la forma de las letras, no el esqueleto.
- La ortografía y la puntuación. Cómo se abrevian las cosas, qué faltas se repiten, cómo se parten las palabras al final de la línea, si se usan o no las tildes. Un autor puede fingir la letra, pero rara vez finge su forma de escribir.
- Las mayúsculas de imprenta no salvan. Es el recurso más usado y uno de los menos eficaces: en la letra de imprenta también hay proporciones, orden y dirección de trazos, y puntos de ataque y remate propios de cada persona.
Anónimo manuscrito, impreso o recortado
No todos los anónimos se peritan igual, y es importante que sepa qué tiene entre manos antes de encargar nada:
- Manuscrito o en mayúsculas de imprenta
- Es el caso favorable. Hay escritura, y por tanto hay cotejo caligráfico posible con los escritos del sospechoso.
- Escrito a máquina o impreso
- Aquí no hay letra que comparar: el estudio ya no es caligráfico sino documentoscópico, y se dirige al soporte, a la tinta, al tipo de impresión o a la máquina. A veces solo queda algo manuscrito —el sobre, la dirección, una firma, una corrección— y por ahí sí se puede entrar.
- Con letras recortadas o pegadas
- Tampoco hay escritura. Se puede estudiar el soporte, el pegamento, el origen de los recortes y lo manuscrito que acompañe, pero conviene ser realista sobre el alcance.
- Pintadas y rotulaciones
- Se peritan, con la cautela de que la escritura en vertical y sobre pared deforma el trazo. Lo mejor son fotografías frontales, bien iluminadas y con una referencia de tamaño al lado.
Qué necesitamos de usted
- El anónimo original, y también el sobre si lo hay. No lo manosee más de lo necesario, no lo plastifique, no lo subraye ni escriba sobre él, y guárdelo en una funda o una bolsa. Si hay varios, guárdelos todos con la fecha en que llegó cada uno, apuntada aparte.
- Escritos auténticos del sospechoso (los indubitados): cuadernos, notas, postales, formularios rellenados a mano, anotaciones en agendas, hojas de firmas, documentos laborales. Cuantos más y más cercanos en el tiempo, mejor. Y a ser posible en el mismo tipo de escritura que el anónimo: si el anónimo está en mayúsculas, buscamos indubitados en mayúsculas.
- El contexto: cuántos anónimos ha recibido, cuándo, cómo llegaron, a quién más le han llegado y a quién sospecha. No es morbo: orienta el estudio y ayuda a saber qué material pedir.
Si hay procedimiento judicial, la propia ley prevé cómo obtener material de comparación. El artículo 350 de la Ley de Enjuiciamiento Civil enumera qué documentos se consideran indubitados a efectos del cotejo de letras y permite al tribunal, cuando no hay ninguno adecuado, requerir a la persona para que escriba un cuerpo de escritura que se le dicte. Es la vía limpia cuando el sospechoso no facilita nada por su cuenta: hable de esto con su abogado.
El mismo mecanismo del disimulo aparece cuando alguien deforma su propia firma para poder negarla más tarde, que es lo que llamamos autofalsificación. Se explica, junto a las demás maneras de falsificar una firma, en tipos de falsificación de firma.
Para qué se usa después el informe
Los encargos de anónimos nos llegan casi siempre de uno de estos cuatro sitios, y el informe tiene un papel distinto en cada uno:
- En la empresa. Notas o cartas que circulan contra un trabajador o contra un responsable. El informe sirve para sostener una medida disciplinaria o, al contrario, para limpiar el nombre de quien está siendo acusado sin pruebas.
- En el ámbito penal. Cuando el contenido del anónimo puede constituir amenazas, coacciones, injurias o acoso, el informe se aporta como prueba de la autoría. Lo que el escrito sea jurídicamente lo dirá su abogado; nosotros decimos quién lo escribió.
- Entre vecinos y en comunidades. Carteles, notas en el ascensor, pintadas en zonas comunes. Aquí, a menudo, el resultado más útil es descartar a quien todo el mundo daba por culpable.
- En asuntos de familia. Escritos aparecidos en procedimientos de separación o de herencias, cuya autoría una de las partes niega.
Un encargo emparentado con este, y bastante frecuente, es el de las actas manuscritas y las hojas de firmas de las juntas de comunidades de regantes y cooperativas, donde lo que se discute no es un anónimo sino quién escribió lo que se añadió después. Está contado en la página de Lorca y el valle del Guadalentín.
Cómo se encarga
- Nos cuenta el caso. Por teléfono, por WhatsApp o por el formulario. Con una fotografía nítida del anónimo ya podemos decirle algo.
- Primera valoración, sin coste. Le decimos si hay escritura suficiente, qué indubitados hacen falta y qué cabe esperar del estudio. Si no vemos recorrido, se lo diremos.
- Presupuesto cerrado. Antes de empezar sabrá lo que cuesta. Lo explicamos en detalle en honorarios.
- Informe pericial. Con las imágenes y los cotejos ampliados que sostienen la conclusión, listo para aportarlo al procedimiento.
- Ratificación. Si el tribunal nos cita, comparecemos en la vista a defender el informe.
Todo lo que nos cuente es confidencial, incluido el hecho de habernos consultado. Si lo que tiene es una firma y no un texto, lea cómo saber si una firma es falsa; si el escrito aparece añadido o modificado, vea peritaje de documentos alterados. Trabajamos en toda la Región de Murcia y en la provincia de Alicante. Si su asunto está en los juzgados de la Región, aquí tiene el detalle del peritaje caligráfico en Murcia, con los once partidos judiciales.
Preguntas frecuentes sobre escritos anónimos
¿Se puede saber quién escribió una carta anónima?
Se puede determinar si la escribió una persona concreta, comparando el anónimo con escritos auténticos suyos. Lo que no se puede es dar un nombre partiendo de cero, sin sospechosos de quienes obtener material de comparación. Con sospechoso e indubitados, el estudio concluye si esa mano escribió el anónimo o si queda descartada.
El anónimo está escrito con la letra deformada. ¿Sirve igual?
Sí, y es lo más habitual. La escritura es un gesto automático y el disimulo voluntario se cansa: las formas propias del autor reaparecen a lo largo del texto, y lo que nadie piensa en disimular —proporciones, separaciones, márgenes, enlaces, puntuación— se mantiene. El disimulo además deja sus propias huellas: lentitud, temblor y retoques impropios de una escritura natural.
Está escrito todo en mayúsculas. ¿Se puede peritar?
Sí. Es el recurso más usado y uno de los menos eficaces para esconderse: en la letra de imprenta también hay proporciones, orden y dirección de los trazos y puntos de ataque y remate característicos de cada persona. Para el cotejo conviene conseguir escritos del sospechoso también en mayúsculas.
¿Y si el anónimo está impreso o escrito a ordenador?
Entonces no hay escritura manuscrita que comparar y el estudio caligráfico no es la vía. Se puede trabajar sobre el soporte, la tinta o el tipo de impresión, y sobre lo manuscrito que acompañe al escrito: el sobre, la dirección, una firma o una corrección a mano. Dígalo al consultarnos y le diremos con franqueza qué cabe esperar.
¿Cuántos escritos del sospechoso hacen falta?
Cuantos más, mejor, y lo más cercanos posible en el tiempo al anónimo. Como referencia, con diez escritos o firmas auténticos se trabaja con holgura. Valen cuadernos, notas, postales, formularios rellenados a mano, anotaciones en agendas o documentos laborales.
El sospechoso no me va a dar ninguna muestra de su letra. ¿Qué hago?
Si hay procedimiento judicial, el artículo 350 de la Ley de Enjuiciamiento Civil permite al tribunal requerir a esa persona para que escriba un cuerpo de escritura que se le dicte, cuando no existen documentos indubitados adecuados. Esa petición la hace su abogado. Mientras tanto, reúna cualquier escrito suyo que ya obre legítimamente en su poder.
¿Puedo encargar el peritaje de un anónimo sin tener abogado ni juicio?
Sí. Muchos encargos son de particulares y de empresas que quieren saber a qué se enfrentan antes de decidir si denuncian o no. Si decide denunciar, los pasos están en cómo denunciar una firma falsificada. El informe vale igual si después se aporta a un procedimiento.
¿Qué hago con el anónimo mientras tanto?
Guárdelo tal como llegó, con su sobre, en una funda o bolsa, sin plastificarlo, sin subrayarlo y sin escribir sobre él. Manéjelo lo menos posible. Si ha recibido varios, guárdelos todos y apunte aparte la fecha en que llegó cada uno.
Actualizado el · Esteban Saura, perito calígrafo colegiado nº 4828