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Peritaje de documentos alterados

A veces la firma es auténtica y el problema está en el resto del papel: una cantidad que no era esa, una línea añadida después, una fecha corregida, una hoja que no estaba. El peritaje comprueba si el documento es hoy el mismo que se firmó, o si alguien lo modificó más tarde.

En corto · ¿Se puede demostrar que un documento ha sido alterado?

En muchos casos sí. Una alteración posterior casi nunca es limpia: deja diferencias de tinta, de presión y de trazo, surcos y raspados en el papel, letra más apretada o desalineada para encajar lo añadido, y un orden de cruce de las tintas que delata qué se escribió antes y qué después. Para verlo hace falta el documento original: la fotocopia y el escaneo borran justamente esos indicios.

Las alteraciones que nos llegan

Casi todos los encargos de este tipo se parecen a uno de estos. Puede que el suyo sea una combinación de varios:

Añadidos posteriores
Una cláusula, una cifra, una línea o una palabra escritas después de la firma, aprovechando un hueco. Es la alteración más frecuente y la que más rastros deja: el texto añadido se adapta al espacio que había, no al que habría necesitado.
Raspados y borrados
Se elimina lo que estaba y se escribe otra cosa encima. El papel queda adelgazado, con la superficie abierta, y la tinta nueva se corre o se difunde de otra manera al escribir sobre esa zona.
Enmienda de cifras
Un 1 que se convierte en 4, un 3 en 8, un cero añadido al final. Se estudian los puntos de unión del trazo nuevo con el viejo, la diferencia de tinta y, cuando existe, la discrepancia entre el importe en número y el escrito en letra.
Sobrescritura y retoque del trazo
Se repasa una letra o un número para cambiar su lectura. Queda un trazo doble, con ensanchamientos y cambios de dirección que no aparecen en una escritura espontánea.
Documento firmado en blanco
La firma es auténtica, pero el contenido lo rellenó otra persona después, y no por lo acordado. Aquí lo que se estudia no es la firma, sino el texto que la rodea: quién lo escribió, de una vez o en varias, y si se adapta a la firma que ya estaba en el papel.
Sustitución o intercalado de hojas
En contratos y documentos de varias páginas: se cambia una hoja intermedia por otra. Se comparan papel, márgenes, numeración, tipo de impresión, perforaciones, grapas y el encaje de la paginación. Es el caso típico del contrato en el que la firma es auténtica y la hoja no.
Firma trasplantada o calcada
La firma no se imita a mano, se copia: se calca a trasluz, se recorta y pega, o se inserta digitalmente y se imprime. Son firmas con un trazo lento y uniforme, sin variaciones de presión, y cuyo soporte las delata. Cuando una firma coincide punto por punto con otra firma auténtica, no hay dos firmas: hay una copia.

Qué se mira, y por qué se ve

Una alteración es una intervención que ocurre en un momento distinto del resto del documento, hecha probablemente con otro instrumento y por otra mano, y en un hueco que no estaba previsto para ella. Cada una de esas tres cosas deja señal:

  • La tinta. Dos bolígrafos aparentemente iguales rara vez se comportan igual bajo luz filtrada o en el infrarrojo: distinta saturación, distinto tono, distinta respuesta. Y una tinta más joven que el resto del documento tiene otro aspecto.
  • El cruce de trazos. Cuando dos trazos se superponen se puede establecer cuál pasó por encima, y con ello el orden en que se escribieron. Es uno de los datos más potentes para demostrar que algo se añadió después de la firma.
  • La presión y el surco. El bolígrafo graba el papel. Ese relieve se examina al trasluz y con luz rasante, y revela escritura borrada, apoyos de un calco y zonas raspadas.
  • El espacio y la alineación. Lo añadido tiene que caber. Se aprieta, se reduce de tamaño, se inclina, se sale del renglón o se separa del texto anterior de un modo que no corresponde a un escrito hecho de una sola vez.
  • La escritura en sí. Si lo añadido lo escribió otra mano, es un cotejo caligráfico normal: morfología, enlaces, proporciones y gestos individualizadores, comparados con los indubitados de los sospechosos.
  • El soporte. Papel, fondos de seguridad, pautado, membretes y marcas de agua. En un impreso oficial o en un efecto bancario, la propia trama de seguridad se rompe allí donde se ha raspado.

Por qué insistimos en el original. Casi todo lo anterior —presión, surco, cruce de tintas, raspado, relieve, comportamiento de la tinta a distintas luces— desaparece en la fotocopia y en el escaneo, que convierten el documento en una imagen plana. Con una copia se puede hacer una primera valoración y, a veces, detectar un añadido evidente; para sostener un informe ante el tribunal hace falta el papel. Si el original está depositado en el juzgado, en el banco o en una notaría, nos desplazamos a examinarlo allí, sin que el documento salga de su sitio.

Dónde aparece esto

  • Contratos y acuerdos privados: cláusulas, plazos, importes o penalizaciones añadidos o cambiados después de la firma. Alterar un documento en un elemento esencial es también falsedad documental: lo vemos en falsificar una firma: qué dice la ley.
  • Recibos, albaranes y facturas: cantidades retocadas, conceptos añadidos, fechas corregidas.
  • Cheques, pagarés y letras de cambio, que por su importancia tienen página propia: peritaje de cheques y pagarés.
  • Testamentos y documentos de herencia: añadidos posteriores, hojas intercaladas o correcciones de última hora. Si lo que se discute es la autoría completa del texto, vea peritaje de testamentos ológrafos.
  • Documentación laboral: finiquitos, partes de horas, cartas de renuncia o nóminas firmadas con el contenido modificado después.
  • Libros de actas, registros y cuadernos de obra: anotaciones añadidas fuera de fecha o intercaladas entre asientos.
  • Documentación sanitaria y expedientes: anotaciones posteriores presentadas como si fueran del momento.

Qué consecuencias jurídicas tiene lo que encontremos no es cosa nuestra, y no vamos a opinar sobre ello: nuestro trabajo acaba en describir con criterios técnicos qué se modificó y cuándo, y en sostenerlo ante el tribunal. La calificación la hacen el abogado y el juez.

Hay un soporte que merece aviso aparte porque engaña a todo el mundo: el papel autocopiativo de los albaranes y los recibos de talonario. La copia no lleva tinta de bolígrafo ni surco, solo colorante del propio papel, así que en ella no se puede estudiar ni la presión ni un raspado. Es el pan de cada día en el entorno del puerto y de los polígonos, y lo contamos en la página de Cartagena y el Campo de Cartagena.

Qué necesitamos de usted

  • El documento original. Sin plastificar, sin subrayar, sin grapar de nuevo y sin escribir encima. Guárdelo plano, en una funda, y manéjelo lo menos posible.
  • Las copias anteriores, si existen. Una copia del documento tal como era antes —un correo con el PDF, una copia que se quedó una de las partes, el borrador— es una prueba de primer orden: permite comparar el antes y el después.
  • Los indubitados, si hay que determinar quién escribió lo añadido: escritos y firmas auténticos de las personas implicadas, cuantos más y más cercanos en el tiempo, mejor.
  • El contexto: cuándo se firmó, quién estaba presente, quién ha tenido el documento desde entonces y en qué momento apareció lo que ahora se discute.

Preguntas frecuentes sobre documentos alterados

¿Se puede saber si algo se escribió después de la firma?

En muchos casos sí. Cuando el trazo añadido se cruza con la firma o con otro texto se puede establecer cuál pasó por encima, y con ello el orden en que se escribieron. A eso se suman las diferencias de tinta y de presión y la forma en que lo añadido se adapta al hueco disponible. Para este estudio es imprescindible el documento original.

Firmé un documento en blanco y lo han rellenado a su manera. ¿Qué se puede peritar?

Aquí la firma es auténtica, así que el estudio se dirige al texto que la rodea: quién lo escribió, si se escribió todo de una vez o en momentos distintos, con qué instrumento, y si su disposición indica que se rellenó cuando la firma ya estaba en el papel. También se analiza si lo escrito se adapta al espacio libre en lugar de ocupar el que le correspondería.

¿Vale una fotocopia para detectar una alteración?

Para una primera valoración puede valer, y a veces un añadido evidente se aprecia. Para el informe hace falta el original: la presión, el surco en el papel, el cruce de tintas, los raspados y el comportamiento de la tinta a distintas luces no sobreviven a la fotocopia ni al escaneo.

El original lo tiene el juzgado, el banco o la notaría. ¿Entonces no hay peritaje?

Sí lo hay. Es una situación muy habitual. Su abogado puede pedir que se aporte el original a las actuaciones o que se nos permita examinarlo donde esté depositado, y nosotros nos desplazamos a estudiarlo allí con el material necesario, sin que el documento salga de su sitio.

¿Se puede saber cuándo se hizo la alteración o la fecha de una tinta?

Se puede establecer el orden relativo de los trazos —qué se escribió antes y qué después— y detectar que una intervención es posterior al resto del documento. Lo que no hacemos es dar una fecha concreta de una tinta: eso requiere análisis químicos de laboratorio y tiene limitaciones importantes. Si su caso lo necesitara, se lo diríamos con franqueza en la primera valoración.

En mi contrato ha cambiado una hoja intermedia. ¿Eso se demuestra?

Se estudia comparando papel, márgenes, numeración, tipo y calidad de impresión, perforaciones y grapas, y el encaje de la paginación con el resto del documento. Una hoja sustituida rara vez coincide en todo con las que la rodean. Si conserva una copia del documento tal como era antes, aporta mucho.

¿Puedo encargar el estudio sin tener un juicio abierto?

Sí. Trabajamos por encargo de particulares, empresas y despachos, con o sin procedimiento en marcha. Saber qué se puede demostrar antes de pleitear suele ser la decisión más rentable, y el informe vale igual si después se aporta al juzgado.

Actualizado el · Esteban Saura, perito calígrafo colegiado nº 4828

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